
Formamos un círculo con lo que tengamos a mano, para que nos rodee y así creamos un campo de energía. Nos ponemos en posición cíclica y lanzamos así nuestro pensamiento al universo. Creamos una pirámide solar para canalizar la energía concéntrica. Lo más importante es tener la posibilidad de confiar en la persona que tenemos al lado y en que su energía será positiva.


